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Lucky Luke integral II, Goscinny y Morris

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Volvemos a cabalgar a lomos del bueno de Jolly Jumper por los vastos desiertos del peligroso oeste americano junto al pistolero más rápido que su sombra. Tras el  primer integral  donde vimos los primeros pasos escritos por el genial René Goscinny y dibujados por el maestro Morris, donde hicieron su primera aparición los forajidos más ineptos: los hermanos Dalton. Ahora toca el segundo integral que sigue siendo un ejemplo de justicia para una de las obras más importantes del cómic europeo. Preparad vuestros revólveres cowboys que arrancamos con nuevas aventuras en: Lucky Luke integral II de Goscinny y Morris. Repasemos las cinco historias que recoge este segundo volumen de forma resumida. La fuga de los Dalton. Aquí se nos presenta la primera de muchas fugas de los cuatro hermanos que tantos quebraderos de cabeza dan al bueno de Luke. Joe, el mayor de los hermanos y menor en estatura en busca de vengarse de Lucky Luke, al cual comienza a tener un odio irracional que lo lleva a...

Te he llamado por tú nombre, Christian Gálvez

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"Fue entonces cuando la oportunidad se presentó ante él. El niño supo aprovecharla. Mientras un par de legionarios intentaban amedrentar al joven apóstol, el chiquillo, sacudido por la premura y la devoción, se abalanzó sobre Jesús. Arrodillado en el suelo, con las palmas de las manos apoyadas en la piedra, no pudo contener las lágrimas al ver la sangre en el pavimento. Miró fijamente a aquel hombre que tanto amaba. Intentó articular palabra, pero no tenía fuerzas para pronunciar voz alguna. A tan solo un paso de distancia, Jesús, el carpintero, abrió lentamente sus ojos de color miel y reconoció su cara. El Nazareno le habló llamándole por su nombre. —Oh, Jacob, no llores —dijo con compasión a pesar de su propio dolor—, pues en verdad te digo que llegará el día en el que tú salvarás la palabra de mi Padre. Jesús intentó mostrarle la más calidad de sus sonrisas, ese tierno gesto de complicidad que tantas veces había compartido con el chiquillo, pero no pudo debido al dolor que le ...

Estudio en escarlata, Arthur Conan Doyle

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" —¿Pretende usted decirme —atajé— que sin salir de esta habitación se las compone para poner en claro lo que otros, en contacto directo con las cosas e impuestos sobre todos sus detalles, solo ven a medias? —Exactamente. Poseo, en ese sentido, una especie de intuición. De cuando en cuando surge un caso más complicado, y entonces es menester ponerse en movimiento y echar alguna que otra ojeada. Sabe usted que he atesorado una cantidad respetable de datos fuera de lo común; este conocimiento facilita extraordinariamente mi tarea. Las reglas deductivas por mí sentadas en el artículo que acaba de suscitar su desdén me prestan además un inestimable servicio. La capacidad de observación constituye en mi caso una segunda naturaleza. Pareció usted sorprendido cuando, nada más conocerlo, observé que había estado en Afganistán. —Alguien se lo dijo, sin duda.  —En absoluto. Me constaba esa procedencia suya de Afganistán. El hábito bien afirmado imprime a los pensamientos una tan rápida y fl...

Proyecto Hail Mary, Andy Weir

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"0,348 segundos. La distancia es igual a un medio de la aceleración por el tiempo al cuadrado. Así que la aceleración es igual a dos veces la distancia entre el tiempo al cuadrado. Estas fórmulas las recuerdo con rapidez, con naturalidad. Sin duda tengo conocimientos de física. Es bueno saberlo. Hago las operaciones y obtengo una respuesta que no me gusta. La gravedad en esta sala es demasiado alta. Son 15 metros por segundo al cuadrado cuando debería ser de 9,8. Por eso la sensación de las cosas al caer me result extraña. Caen demasiado deprisa. Y por eso me siento tan débil a pesar de estos músculos. Todo pesa una vez y media lo que debería. La cuestión es que nada afecta a la gravedad. No puedes aumentarla ni disminuirla. La gravedad de la Tierra es de 9,8 por segundo al cuadrado. Punto. Y estoy experimentando más que eso. Solo hay explicación posible. No estoy en la Tierra".  Proyecto Hail Mary. Solo puedo empezar esta reseña diciendo: vaya sorpresa que me tenía preparada...

Cumbres Borrascosas, Emily Brontë

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"—Si yo estuviera en el cielo, Nelly, sería muy desgraciada. —Porque no es digna de estar allí —repuse—. Todos los pecadores serían desgraciados en el cielo. —Pero no lo digo por eso. Una vez soñé que estaba allí. —¡Le he dicho que no quiero oír sus sueños, señorita Catherine! Me voy a acostar —interrumpí de nuevo. Se echó a reír y, al ver que hacía ademán de levantarme, me retuvo en la silla. —Si no es nada —exclamó ella—. Solo iba a decir que no sentía que el cielo fuera mi casa y lloraba a mares porque quería regresar a la tierra. Los ángeles se enfadaron tanto que me arrojaron fuera y fui a caer en el centro del brezal que hay en la cima de Cumbres Borrascosas. Desperté allí, llorando de alegría. Lo mismo vale este sueño como el otro para explicar mi secreto. No soy más digna de casarme con Edgar Linton que de entrar en el cielo, y si ese malvado de allí dentro no hubiese hecho caer tan bajo a Heathcliff, no se me habría pasado por la cabeza hacerlo. En estos momentos casarme ...

V13. Crónica judicial, Emmanuel Carrère

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"12 de noviembre: el "convoy de la muerte" emprende la marcha. Los iraquíes del Stade de France viajan con Abaaoud en el Seat, los Abdeslam y Abrini en el Clio, los tres del Bataclan con Hadfi en el Polo, que se detiene entre las 15.36 y las 15.41 en la gasolinera Total de Nivelles. Una cámara de vigilancia los filma en la tienda: tres jovenzuelos con cazadoras y zapatillas deportivas que compran latas de Oasis y un paquete de pastelitos de franchipán. Se parten de risa. Saben que estarán muertos la noche del día siguiente, pero que antes de morir habrán matado a mucha gente. Al mayor número posible. ¿A cuánta gente? ¿Hacen pronósticos mientras viajan? ¿Apuestas? Si les hubieran dicho: mañana habréis matado a noventa personas, ¿el número les habría parecido 1) guay, 2) regular 3) un poco decepcionante?". V13. Crónica judicial. El viernes 13 de noviembre de 2013 quedó marcado para siempre como una cicatriz terrible en la historia de Francia cuando una serie de ataque...

El cabo de miedo, John D. MacDonald

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"Cuando entraban en el agua, Nancy trepó a la popa del Sweet Sioux. Las gotas de agua centelleaban en sus hombros desnudos. Sus caderas, que hacía muy poco eran flacas, habían comenzado a hincharse con formas de mujer. Se puso de pie en el borde y se lanzó limpiamente de cabeza. Carol le tocó el brazo a Sam. —Esa chica. ¿Cuántos años tenía? —Catorce  —dijo él. La miró a los ojos, le tomó la muñeca y le sujetó con fuerza —. Escúchame bien. Detén esos pensamientos. Detenlos ya. —Pero tú también los has tenido. —Solo por un instante, cuando sacaste tu pequeña conclusión. Y los dos vamos a descartar ese nauseabundo y pequeño pensamiento ahora mismo. —Sí, señor. Carol sonrió. Pero esa sonrisa no emanaba de su rostro de manera adecuada y como siempre. Se miraron un instante más y después se metieron en el agua. Sam nadó con furiosa energía, pero no consiguió dejar atrás el pequeño tentáculo pegajoso de miedo que se le había adherido al corazón". El cabo del miedo. Hay adaptaciones ...