El maestro de esgrima, Arturo Pérez-Reverte
"Jaime Astarloa arrugó el entrecejo. Sus ojos grises se clavaron en el joven con inaudita frialdad. —La pistola no es un arma, sino una impertinencia. Puestos a matarse, los hombres deben hacerlo cara a cara; no desde lejos, como infames salteadores de caminos. El arma blanca tiene ética de la que todas las demás carecen... Y si me apuran, diría que hasta mística. La esgrima es una mística de caballeros. Y mucho más en los tiempos que corren. Paquito Cazorla levantó una mano con aire de duda. —Maestro, yo leí la semana pasada en La Ilustración un artículo sobre esgrima... Las armas modernas la están volviendo inútil, decía poco más o menos. Y la conclusión era que sables y floretes terminarían en un museo... Movió lentamente la cabeza, como si hubiera escuchado hasta la sociedad la misma canción. Contempló su propia imagen en los grandes espejos de la galería: el viejo maestro rodeado por los últimos discípulos que permanecían fieles, velando a su lado. ¿Hasta cuándo? —Razón de pe...