Napoleón Bonaparte, Albert Manfred
"Después, bajo las bóvedas resonantes de la catedral, el emperador debía pronunciar en voz alta un juramento cuyo texto fue escrito naturalmente por anticipado. El emperador juró "mantener la integridad del territorio de la Republica, respetar y hacer respetar las leyes del Concordato y la libertad de culto; respetar y hacer respetar la igualdad de derechos, la libertad política y civil, la irrevocabilidad de las ventas de los bienes nacionales". El emperador juraba reinar con el único propósito de la felicidad y la gloria del pueblo francés. Después de la ceremonia, la comitiva de coches se dirigió lentamente, por los grandes bulevares, al palacio de las Tullerías. Una inmensa multitud llenaba las aceras. Sin perderse nada del espectáculo, las gentes miraban esa fila interminable de carruajes elegantes, que iba al paso, los riquísimos uniformes militares, los sombreros con penachos, el terciopelo y la seda de los trajes de los dignatarios y las maravillosas pieles sobre...