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Cuchillo, Salman Rushdie

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"Según lo publicado por la prensa, el ataque duró veintisiete segundos; en veintisiete segundos —si uno es de mentalidad religiosa— puede recitar entero el padrenuestro. O, pasando de la religión, se podría leer en voz alta un soneto de Shakespeare, el que habla de un día de verano, quizá, o bien mi preferido de todos ellos, el número 130: «No son soles los ojos de mi amada». Catorce versos de pentámetros yámbicos, octava y sexteto; es lo que duró ese momento de intimidad que compartimos el A. y yo y que no volverá a repetirse. «Intimidad entre desconocidos». Es una expresión que he empleado a veces para describir esa cosa jubilosa que acaece en el acto de leer, esa feliz unión de las respectivas vidas interiores de autor y lector. Pero en esta otra unión no hubo asomo de dicha. O quizá la hubo para el A. No en vano había dado con el blanco que buscaba; el filo del cuchillo penetraba, repetidas veces, en el cuerpo del blanco, y el agresor tenía motivos sobrados para pensar que su ...

Aquí todos mienten, Shari Lapena

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"La búsqueda continua, pero no hay rastro de Avery. Gully sabe que es una carrera contrarreloj; a cada hora que pasa, las posibilidades de encontrarla con vida disminuyen. Sin embargo, inmediatamente después del llamamiento por televisión, empiezan a entrar las llamadas. Unos agentes de uniforme responden a ellas y hacen seguimiento de cada una, salvo las que parecen claramente estrambóticas. Para una ciudad que se enorgullece de su sentido de la vida en comunidad, de cuidarse y os a otros, hay un sorprendente número de personas dispuestas a contar a la policía que tienen un conocido que les resulta extraño o que podría ser un pervertido. Gully suelta un suspiro mientras piensa que, como en todas las ciudades pequeñas, la mentalidad puede ser más estrecha que en las grandes metrópolis". Aquí todos mienten. Adicción. Esto es lo que ha logrado la señora Shari Lapena crear en mi interior con cada capítulo que leía de su novela, despertando un ansia voraz por seguir leyendo, mien...

Los versos satánicos, Salman Rushdie

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"El aliento de uno de purificó mientras el del otro, por un misterio análogo y contrario, se corrompió. ¿Qué esperaban? Caer así del cielo: ¿imaginaban que no haría efectos secundarios? Los Poderes Superiores se interesaban por ellos, eso tenían que haberlo notado, y esos Poderes (naturalmente hablo de mí mismo) tienen una actitud traviesa, casi caprichosa, hacia las moscas llovidas del cielo. Y, otra cosa, que quede claro: las grandes caídas cambian a la gente. ¿Y a ustedes les parece que ellos cayeron al mar de muy alto? En cuestión de caídas, yo no me inclino ante nadie, ni mortal ni in-. De nubes a cenizas, por la chimenea, como quién dice, de la luz celestial al fuego del infierno... con el esfuerzo de una caída larga, como les decía, son de esperar mutaciones, no todas casuales. Selecciones antinaturales. Tampoco es tan alto precio a cambio de la supervivencia, del renacimiento, de la renovación, y, por si fuera poco, a su edad. ¿Qué? ¿Tengo que enumerar los cambios? Buen al...

Legado en los huesos, Dolores Redondo

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"Se quedó helada mientras releía una y otra vez los datos. Nacida en Berroeta, un pequeño pueblo de poco más de cien habitantes que estaba a escasos doce kilómetros de Elizondo y que desde luego pertenecía a Baztán. La certeza del descubrimiento casi la mareó. Suspiró, liberada de la presión que había acumulado en las últimas horas y miró alrededor buscando en el silencio de la sala vacía a alguien con quien compartir su hallazgo y su desasosiego, porque lejos de sentir alivio al ver su sospecha confirmada, era consciente de que el abismo que tanteaba había estado allí todo el tiempo, que no lo era menos cuando no sabía de su existencia, pero ahora cobraba visos de una realidad ardiente y palpitante que clamaba desde el suelo, mezclada con la sangre de las víctimas, y que no dejaría de hacerlo hasta que desentrañase la verdad. Sabía ya que no sería fácil, pero lo haría, aunque para ello tuviese que cavar en el mismo infierno y vérselas con el demonio, que como parte de un juego ha...

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón

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"En una ocasión oí comentar a un cliente habitual en la librería de mi padre que pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre camino hasta su corazón. Aquellas imágenes, el eco de palabras que creemos haber dejado atrás, nos acompañan toda la vida y esculpen un palacio en nuestra memoria al que, tarde o temprano —no importa cuántos libros leamos, cuántos mundos descubramos, cuánto aprendamos u olvidemos—, vamos a regresar. Para mí, esas páginas embrujadas siempre serán las que encontré entre los pasillos del Cementerio de los Libros Olvidados".  La Sombra del Viento. Hay libros que soportan sobre ellos una losa muy pesada: el gran cariño del público. Quién sabe si detrás de todo ese boato de admiración que se traduce en cientos de reseñas ultrapositivas en medios de comunicación y numerosas reediciones fruto del éxito de ventas, hay una genuina obra que merece todos esos parabienes por su extraordinaria calidad literaria, o es una campaña bi...

El mesías de Dune, Frank Herbet

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"Paul notó la boca seca. Olió por unos instantes el humo de un futuro devastado, y oyó cómo la voz de otro tipo de visión le ordenaba retirarse... retirarse... retirarse. Las visiones proféticas habían sondeado la eternidad desde hacía mucho tiempo, captando retazos de idiomas desconocidos, escuchado piedras y carnes que no eran las suyas. Desde el día de su primer encuentro con la terrible finalidad, había observado una y otra vez el futuro con la esperanza de encontrar la paz. Existía un camino, por supuesto. Lo conocía de memoria sin llegar a conocer a fondo... un futuro que se repetía e inflexible en sus instrucciones: retirarse, retirarse, retirarse...". El mesías de Dune. Tras una larga ausencia vuelvo a viajar al planeta Dune, hogar de un vasto desierto inabarcable donde el joven Paul Atreides llegó junto a su familia para hacerse cargo de la colonia más grande del melange, la apreciada y muy cotizada especia en el universo, pero tras una serie de sucesos dramáticos, a...

Retorno a Ítaca, una relectura de la Odisea, Homero

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"Habla, Musa de aquel hombre astuto que erró largo tiempo  después de destruir el alcázar sagrado de Troya, del que vio tanto pueblos y de ellos su espíritu supo, de quien tantas angustias vivió por los mares, luchando por salvarse y salvar a los hombres que le acompañaban; más no pudo, ¡ay!, salvarlos, no obstante el esfuerzo hizo. ¡Insensatos! La muerte a sus propias locuras debieron. Se comieron las vacas del Sol, Hijo de las Alturas, que apartó de sus vidas el feliz retorno. Diosa, hija de Zeus, cuéntanos parte de su andanzas". Odisea. La civilización occidental y la literatura europea se sustentan sobre dos hombres que, siglos después de que los aedos recitarán sus hazañas después de los banquetes en los palacios de las Polis al son del dulce sonido de sus cítaras. Una de ellas cuenta la cólera del más grande de los héroes aqueos, Aquiles, la cual, con gran pena en el alma, tengo pendiente. Pero la segunda la leí hace años cuando comencé a ser un adicto a la letra impres...