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Estudio en escarlata, Arthur Conan Doyle

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" —¿Pretende usted decirme —atajé— que sin salir de esta habitación se las compone para poner en claro lo que otros, en contacto directo con las cosas e impuestos sobre todos sus detalles, solo ven a medias? —Exactamente. Poseo, en ese sentido, una especie de intuición. De cuando en cuando surge un caso más complicado, y entonces es menester ponerse en movimiento y echar alguna que otra ojeada. Sabe usted que he atesorado una cantidad respetable de datos fuera de lo común; este conocimiento facilita extraordinariamente mi tarea. Las reglas deductivas por mí sentadas en el artículo que acaba de suscitar su desdén me prestan además un inestimable servicio. La capacidad de observación constituye en mi caso una segunda naturaleza. Pareció usted sorprendido cuando, nada más conocerlo, observé que había estado en Afganistán. —Alguien se lo dijo, sin duda.  —En absoluto. Me constaba esa procedencia suya de Afganistán. El hábito bien afirmado imprime a los pensamientos una tan rápida y fl...

Proyecto Hail Mary, Andy Weir

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"0,348 segundos. La distancia es igual a un medio de la aceleración por el tiempo al cuadrado. Así que la aceleración es igual a dos veces la distancia entre el tiempo al cuadrado. Estas fórmulas las recuerdo con rapidez, con naturalidad. Sin duda tengo conocimientos de física. Es bueno saberlo. Hago las operaciones y obtengo una respuesta que no me gusta. La gravedad en esta sala es demasiado alta. Son 15 metros por segundo al cuadrado cuando debería ser de 9,8. Por eso la sensación de las cosas al caer me result extraña. Caen demasiado deprisa. Y por eso me siento tan débil a pesar de estos músculos. Todo pesa una vez y media lo que debería. La cuestión es que nada afecta a la gravedad. No puedes aumentarla ni disminuirla. La gravedad de la Tierra es de 9,8 por segundo al cuadrado. Punto. Y estoy experimentando más que eso. Solo hay explicación posible. No estoy en la Tierra".  Proyecto Hail Mary. Solo puedo empezar esta reseña diciendo: vaya sorpresa que me tenía preparada...

Cumbres Borrascosas, Emily Brontë

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"—Si yo estuviera en el cielo, Nelly, sería muy desgraciada. —Porque no es digna de estar allí —repuse—. Todos los pecadores serían desgraciados en el cielo. —Pero no lo digo por eso. Una vez soñé que estaba allí. —¡Le he dicho que no quiero oír sus sueños, señorita Catherine! Me voy a acostar —interrumpí de nuevo. Se echó a reír y, al ver que hacía ademán de levantarme, me retuvo en la silla. —Si no es nada —exclamó ella—. Solo iba a decir que no sentía que el cielo fuera mi casa y lloraba a mares porque quería regresar a la tierra. Los ángeles se enfadaron tanto que me arrojaron fuera y fui a caer en el centro del brezal que hay en la cima de Cumbres Borrascosas. Desperté allí, llorando de alegría. Lo mismo vale este sueño como el otro para explicar mi secreto. No soy más digna de casarme con Edgar Linton que de entrar en el cielo, y si ese malvado de allí dentro no hubiese hecho caer tan bajo a Heathcliff, no se me habría pasado por la cabeza hacerlo. En estos momentos casarme ...

V13. Crónica judicial, Emmanuel Carrère

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"12 de noviembre: el "convoy de la muerte" emprende la marcha. Los iraquíes del Stade de France viajan con Abaaoud en el Seat, los Abdeslam y Abrini en el Clio, los tres del Bataclan con Hadfi en el Polo, que se detiene entre las 15.36 y las 15.41 en la gasolinera Total de Nivelles. Una cámara de vigilancia los filma en la tienda: tres jovenzuelos con cazadoras y zapatillas deportivas que compran latas de Oasis y un paquete de pastelitos de franchipán. Se parten de risa. Saben que estarán muertos la noche del día siguiente, pero que antes de morir habrán matado a mucha gente. Al mayor número posible. ¿A cuánta gente? ¿Hacen pronósticos mientras viajan? ¿Apuestas? Si les hubieran dicho: mañana habréis matado a noventa personas, ¿el número les habría parecido 1) guay, 2) regular 3) un poco decepcionante?". V13. Crónica judicial. El viernes 13 de noviembre de 2013 quedó marcado para siempre como una cicatriz terrible en la historia de Francia cuando una serie de ataque...

El cabo de miedo, John D. MacDonald

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"Cuando entraban en el agua, Nancy trepó a la popa del Sweet Sioux. Las gotas de agua centelleaban en sus hombros desnudos. Sus caderas, que hacía muy poco eran flacas, habían comenzado a hincharse con formas de mujer. Se puso de pie en el borde y se lanzó limpiamente de cabeza. Carol le tocó el brazo a Sam. —Esa chica. ¿Cuántos años tenía? —Catorce  —dijo él. La miró a los ojos, le tomó la muñeca y le sujetó con fuerza —. Escúchame bien. Detén esos pensamientos. Detenlos ya. —Pero tú también los has tenido. —Solo por un instante, cuando sacaste tu pequeña conclusión. Y los dos vamos a descartar ese nauseabundo y pequeño pensamiento ahora mismo. —Sí, señor. Carol sonrió. Pero esa sonrisa no emanaba de su rostro de manera adecuada y como siempre. Se miraron un instante más y después se metieron en el agua. Sam nadó con furiosa energía, pero no consiguió dejar atrás el pequeño tentáculo pegajoso de miedo que se le había adherido al corazón". El cabo del miedo. Hay adaptaciones ...

Esto no existe, Juan Soto Ivars

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"Las personas que me escriben han vivido tormentos diferentes, pero todas tienen algo en común: han descubierto en carne propia que, lo que según los medios de comunicación y las instituciones no existe, sí existe, y les está pasando. El ambicioso mecanismo diseñado a partir de 2004 y provisto de ayudas directas e indirectas, recursos judiciales y concienciación social para proteger a unas víctimas ciertamente desprotegidas ha producido otras víctimas igual de desamparadas. Víctimas a las que nadie escucha. Víctimas a las que se les cierran las puertas de los platós de televisión y de los estudios de radio cuando intentan dar a conocer sus historias. Víctimas que, según el sistema, mienten". Esto no existe. Hay libros cuya lectura debe ser reposada, leerse sorbo a sorbo, trago a trago, casi como seguir un tratamiento médico, porque el contenido de la obra puede provocar efectos secundarios. Porque sí, lo que el libro que voy a reseñar cuenta es un asunto tan tremendo e increí...

El Clan, Carmen Mola

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"Y solo entonces Elena clava sus ojos, dos alfileres negros, en los de Gálvez. Él se sienta en la cama, a unos centímetros de ella. ¿Cúantas veces le habló Rentero de la inpectora Blanco? Al principio, encumbrándola, situándola como la mejor agente de todo el cuerpo, por eso la puso al frente de la BAC, pero después, también con miedo, porque había detectado el abismo que había dentro de ella, la oscuridad que le permitía llegar donde otros no se atrevían a entrar". El Clan. Menudo final se han marcado los Carmen Mola con la última novela de la inspectora Elena Blanco. Un final trepidante que, al igual que sus predecesoras, me ha mantenido en vilo con ansias por seguir devorando página tras página, montado en ese cohete vertiginoso lleno de giros inesperados, momentos de tensión y sangre, mucha sangre. Tras cuatro magníficas novelas, Elena Blanco y su equipo encontrarán un adversario muy difícil de enfrentar, una hidra de muchas cabezas cuyos tentáculos se mueven en la sombra...