Magnifico día para un exorcismo, una relectura de El Exorcista
"Sintió los ojos angustiados de Sharon posados en él. —No sé si ha parado —susurró—. Pero observe, no deje de mirarle el pecho. Se volvió para mirar a Regan y el jesuita, desconcertado, siguió la dirección de sus ojos. Silencio. La respiración. Observaba. El frío. Después, las cejas del sacerdote se levantaron, tensas, al ver que algo pasaba en la piel de Regan: un tenue color rojizo, aunque de forma bien definida, como letras escritas a mano. Se acercó para ver mejor. —Ahí, ya empieza —susurró Sharon. De pronto, la piel de gallina en los brazos de Karras no se debía al frió de la habitación, sino a la que estaba viendo en el pecho de la niña. Como en bajorrelieve, surgían unas letras con nitidez sobre la piel, roja como la sangre, hasta concretarse en una palabra: ayúdame —Es su letra —musitó Sharon." El exorcista. Uno de mis mayores miedos, que son muchos, es un terror tremendo a la imagen poseída de Regan MacNail, la famosa niña del Exorcista . Cuando era un adolescente ...