Cumbres Borrascosas, Emily Brontë
"—Si yo estuviera en el cielo, Nelly, sería muy desgraciada. —Porque no es digna de estar allí —repuse—. Todos los pecadores serían desgraciados en el cielo. —Pero no lo digo por eso. Una vez soñé que estaba allí. —¡Le he dicho que no quiero oír sus sueños, señorita Catherine! Me voy a acostar —interrumpí de nuevo. Se echó a reír y, al ver que hacía ademán de levantarme, me retuvo en la silla. —Si no es nada —exclamó ella—. Solo iba a decir que no sentía que el cielo fuera mi casa y lloraba a mares porque quería regresar a la tierra. Los ángeles se enfadaron tanto que me arrojaron fuera y fui a caer en el centro del brezal que hay en la cima de Cumbres Borrascosas. Desperté allí, llorando de alegría. Lo mismo vale este sueño como el otro para explicar mi secreto. No soy más digna de casarme con Edgar Linton que de entrar en el cielo, y si ese malvado de allí dentro no hubiese hecho caer tan bajo a Heathcliff, no se me habría pasado por la cabeza hacerlo. En estos momentos casarme ...