El Clan, Carmen Mola

"Y solo entonces Elena clava sus ojos, dos alfileres negros, en los de Gálvez. Él se sienta en la cama, a unos centímetros de ella. ¿Cúantas veces le habló Rentero de la inpectora Blanco? Al principio, encumbrándola, situándola como la mejor agente de todo el cuerpo, por eso la puso al frente de la BAC, pero después, también con miedo, porque había detectado el abismo que había dentro de ella, la oscuridad que le permitía llegar donde otros no se atrevían a entrar". El Clan.




Menudo final se han marcado los Carmen Mola con la última novela de la inspectora Elena Blanco. Un final trepidante que, al igual que sus predecesoras, me ha mantenido en vilo con ansias por seguir devorando página tras página, montado en ese cohete vertiginoso lleno de giros inesperados, momentos de tensión y sangre, mucha sangre. Tras cuatro magníficas novelas, Elena Blanco y su equipo encontrarán un adversario muy difícil de enfrentar, una hidra de muchas cabezas cuyos tentáculos se mueven en la sombra controlando todo un sistema corrupto. Con muchísimo gusto os presento: El Clan de Carmen Mola. 

Tras los terribles acontecimientos ocurridos en Las madres, las cosas se han complicado para los miembros de la BAC. Elena recibirá unas inquietantes imágenes de Ángel Zárate tirado en el suelo, la angustia le invade porque no sabe si está vivo o muerto. Pero lo peor es que quien está detrás de esto es un grupo muy poderoso llamado el Clan, los cuales retienen a Zárate para que deje de investigar la muerte de su padre a manos del Clan y le exigen a Elena que debe hablar con su jefe, el comisario Rentero para que desarticule la BAC. 

Todo se precipitará cuando Elena, borracha y desesperada, se enfrente a Rentero y en una nube de inconsciencia lo matará, llevándola a huir de las garras del Clan y dar con Zárate. Éste por su parte logrará huir y sus pesquisas le llevarán a ir hasta Liberia, donde un miembro destacado del Clan llamado el Sipeeni, el Español en yoruba, quién parece estar involucrado en el tráfico de armas durante la guerra civil liberiana.

Como Elena ya no dirige la BAC y tras la muerte de Rentero, ponen al frente a Miriam Vaquero, una estricta policía, católica y guardiana del orden, que tendrá que ganarse a los demás miembros de la brigada, Reyes, Orduño, el forense Buendía y la hacker Mariajo. Estos descubrirán una serie de cadáveres a los que han extirpado los órganos ocultos en una facultad de medicina. Los cuerpos pertenecen a varios inmigrantes venidos de Africa que al llegar a España son llevados para ser eviscerado y que sus organos son vendidos al mejor postor. Toda esta trama de trafico de seres humanos y organos también estan detras las oscuras maquinaciones del Clan, cuyas ramificaciones han ido pudriendo el sistema colocando a sus miembros en las más altas instancias del estado, politicos, policias, empresarios. Las tres tramas iran convergiendo en una carrera contrarreloj para conseguir destruir a este monstruo que se aprovecha de los más vulnerables para que los poderosos jueguen su maligna partida en su tablero creyendo ser dioses. Pero, ¿podrán derrotar al Clan? Leedlo porque no os defraudará.

El Clan es el espectacular broche de oro a una saga maravillosa. Los Carmen Mola han conseguido un cierre digno a una saga que ha removido los cimientos de la novela negra patria, con su mezcla de violencia extrema, investigaciones intrincadas y personajes inolvidables. Qué lejano queda aquel primer caso, el de la novia gitana donde conocimos a Elena Blanco y su equipo. Luego llegaron los caso de la Red Púrpura y la Nena donde pudimos comprobar lo lejos que pueden llegar los hijos de puta que se dedican a hacer el mal a sus semejantes. Pues todos esos casos se quedan en una película de Disney al lado de las atrocidades que son capaces aquellos que operan en la sombra.

El Clan es un adversario complicado, porque es no son un grupo de terroristas, narcos o delincuentes que desafian al estado para obtener pingues beneficios con sus actividades criminales. No, el Clan es el  Estado mismo, ese estado profundo que maneja los hilos ocultos tras los poderes facticos. Ya en Las madres pudimos ver una pequeña parte de el Clan con los miembros de la Sección, pero aquello era una minima parte de las actividades de esta organización en la sombra. Una amenaza sin rostro y mil ojos en todas partes que actua con la rapidez de una mamba negra, un ente todopoderoso y omnipresente que es capaz de todo con tal de seguir actuando con la impunidad que le das el poder. Cuando el enemigo puede identificarse se le puede combatir con facilidad, pero cuando el enemigo esta oculto y al igual que la Hidra de Lerma al cortarle una cabeza le salen otras dos, se vuelve más complicado de destruir. Dentro de esa perfida organización sobresale el Shipeeni. Un fantasma rodeado de misterio que ha levantado una fortuna gracias a vender armas en Liberia durante la guerra. Aprovechando el borrado de toda garantía y todo derecho y cuando la muerte campa a sus anchas, este mercenario escurridizo se mueve entre la miseria llevando el caos a donde va. Un ser vacío de toda moral cuyo motor de vida es el lucrativo negocio de la guerra.

Si dije que en la anterior que Elena estaba en sus peores momentos, aquí podemos decir que casi roza tocar fondo del todo. Tras cuatro novelas donde le han llovido hostias por todos lados esta ultima no iba a ser menos. Aquí deberá defender no solo su inocencia si no a su verdadera familia, los miembros de la BAC, con los que ha compartido tantas cosas, ha reído, llorado, sangrado, luchado contra el mismo mal, siempre unidos, en lo bueno y en lo malo. Por eso el mayor dolor que le aflige es la perdida de Zárate, el cual se ha había convertido en su tabla de salvación de la cual poder agarrarse tras tanto sufrimiento. Zárate era el amor que tanto había esquivado, fustigada por la tragedia de su hijo, pero ahora ese muchacho vigoroso e impulsivo, se ha vuelto un violento espíritu vengativo, movido por pagar con sangre la de aquellos que derramaron la de su padre. Zárate llevará hasta un punto de no retorno sus ansias de venganza. 

 Solo me queda decir que está última novela a estado a la altura de sus predecesoras. Se nota que Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez querían cerrar el ciclo de la inspectora Blanco por todo lo alto, y vaya que si lo han hecho. Es cierto que se puede notar un leve cansancio de seguir escribiendo a seis manos y que querían dar término al experimento de Carmen Mola, que tantas ampollas levantó a algunas personas, en mi caso solo puedo aplaudirles, pero eso no quiere decir que este final haya sido apresurado, atropellado o inconexo, muy al contrario, se han cerrado tramas abiertas de forma muy convincente, siguen habiendo escenas tremebundas de casquería tan propios de esta saga, los giros inesperados, alguna muerte triste, pero sobretodo han mantenido el pulso firme de una historia adictiva que invita a seguir leyendo. Gracias por estos años de lectura apasionada y como dije en las otras reseñas: ¡Carmen Mola, mola mazo!



Antonio Mercero (1969-), Jorge Díaz (1962-) y Agustín Martínez (1975-).

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