La travesía final, José Calvo Poyato
"Cuando salió a la calle, el sol estaba apuntado por el horizonte y se encaminó a Santa María del Campo, donde estaban los hombres. Allí todos oyeron misa. Después se encaminaron hacia la Pescadería y montaron en los botes, que dieron numerosos viajes para dejar a los tripulantes a bordo. Poco a poco se habían ido concentrado gente en la playa; cuando terminó el embarque eran una multitud.Hace bastante tiempo que leí la magnífica novela de José Calvo Poyato donde relataba la extraordinaria hazaña empezada por el navegante portugués Fernando de Magallanes para llegar a las Indias Orientales buscando un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico, y la culminó el marino Juan Sebastián Elcano volviendo a España realizando la primera circunnavegación de la Tierra, en su novela La ruta infinita. Como las andanzas de Elcano no quedaron ahí, Calvo Poyato volvió a relatar sus aventuras en una segunda parte brillante, donde comparte protagonismo con el mismo emperador del Sacro Imperio y rey de España, su Sacra Cesárea Católica Real Majestad Carlos I. Una novela que mezcla intrigas políticas, espionaje, tradiciones, asesinatos, amores palaciegos, grandes batallas y otra gran expedición marítima. Preparad los aperos y elevad anclas porque comienza el viaje en: La travesía final de José Calvo Poyato.
Juan Sebastián Elcano disfruta de la fama que su increíble hazaña le ha procurado. En todas partes la noticia de la circunnavegación que ha demostrado que la Tierra es redonda corre como la pólvora. En reconocimiento a tal hazaña el rey Carlos I le ha entregado un escudo de armas con el lema en latín: Primus circumdediste me (Fuiste el primero en circunnavegarme), además de una pensión vitalicia que le permite vivir holgadamente. Pero la vida en secano consume el espíritu intrépido del marino. Anclado en Valladolid donde su majestad ha establecido la corte, intenta por todos los medios para que el emperador le conceda su tan ansiado el hábito de la Orden de Santiago en reconocimiento por su hazaña y que le abrirá las puertas de la nobleza y la corte, que lo desprecian por su origen humilde y sin rancio abolengo.
Para ello obtendrá la amistad del obispo de Burgos y Secretario de Indias Juan Rodríguez de Fonseca. Pero a pesar de ello el anciano obispo ya no tiene la influencia que tenía al perderla contra el confesor del rey García de Loaysa y presidente del nuevo Consejo de Indias. Por ello Elcano no alcanzará su deseo del hábito y otro de los más grandes de sus anhelos: ser capitán general de una armada en una nueva expedición.
El obispo Fonseca sabe que el rey Carlos I, aconsejado por su canciller Mercurio Gattinara y su secretario Francisco de los Cobos, quiere que otra expedición vuelva a las Islas de Especierías y las reclamé para la corona española. Pero una fuerte polémica con el reino vecino, Portugal, hace que el viaje de postergué. La pelea diplomática entre las dos naciones ibéricas se produce porque a pesar del acuerdo alcanzado en Tordesillas por el cual los dos reinos se repartían los dos hemisferios del mundo, todavía no está esclarecido con precisión en que hemisferio queda la Especiería.
Para ello Fonseca le encargará una misión a Elcano de ser uno de los expertos que hablen en los encuentros para dilucidar a quién le corresponde el punto exacto de las Islas. Esto llevará a Elcano a una serie de intrigas, como la peligrosa tarea de descubrir quien se esconde tras una preparación de mapas náuticos con información valiosa, una serie de asesinatos y sobre todo tendrá que guardarse las espaldas contra los puñales traicioneros de agentes portugueses que lo acosan para que traicione al rey.
Tras las largas negociaciones, que no fueron muy fructíferas que digamos, y mucho menos amistosas, el rey decide que ya ha llegado el momento de que la expedición se ponga en marcha. Para ello Elcano convencerá a muchos paisanos suyos, avezados y expertos marinos y armadores, para que se unan incluyendo a su cuñado quien aportará la Santiago, una pequeña chalupa. Cuando Elcano creía que sería nombrado capitán general de la armada, descubre que han colocado al hermano de Loaysa, García Jofré de Loaysa, comendador de la Orden de San Juan, un noble que nada sabe de asuntos marítimos. Pero a pesar de la decepción Elcano fue nombrado piloto mayor de la armada lo que lo convertía en segundo al mando.
La armada estaba compuesta por siete naves: la Santa María de la Victoria, capitaneada por Loaysa, la Sanctus Spiriti con Elcano como capitán y la Anunciada, la San Gabriel, la Santa María del Parral, la San Lesmes y la Santiago, capitaneadas respectivamente por Pedro de Vera, Rodrigo de Acuña, Jorge Manrique de Nájera, Francisco de Hoces y Santiago de Guevara, cuñado de Elcano. Algunos tripulantes relevantes serán el cirujano barbero Hernando de Bustamante, quién fue uno de los supervivientes de la vuelta al mundo, tres hermanos de Elcano y un jovencísimo Andrés de Urdaneta quien sería un celebra sacerdote, cosmógrafo y marino.
La expedición partió del puerto de La Coruña, lugar donde se había estableció La Casa de la Especiería, el 24 de julio de 1525. El viaje fue una serie de calamidades, con tormentas terribles, peleas entre capitanes y varias deserciones. Como Elcano no era de origen noble, los demás capitanes no veían con buenos ojos que ese marino de tres al cuarto les diers órdenes, pero gracias a su voluntad firme y sus amplios conocimientos de la mar, consiguió ganarse la confianza del capitán general Loaysa. Al morir este por una enfermedad Elcano consiguió su sueño de capitanear la armada pero la mala fortuna acabó con su vida al morir por escorbuto. Tras una vida entregado a la mar y al rey, un aguerrido marino y esforzado aventurero, la vida de uno de los héroes más grandes de la historia española entregaba su cuerpo a lo que tanto amó: el mar.
La otra línea argumental de la novela tiene al emperador Carlos como protagonista. Su Sacra, Cesárea, Católica y Real Majestad, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico ha conseguido apaciguar sus reinos tras la guerra con las comunidades que no lo reconocían como rey y lucharon en favor de su madre la reina Juana. También ha conseguido ganarse la confianza de la corte al apartar a sus cortesanos holandeses y ha dado puestos de relevancia a nobles españoles y aprender y hablar con fluidez (con un fuerte acento) el castellano.
Las grandes preocupaciones del emperador es terminar la guerra con el rey Francisco I de Francia, quien le disputa los territorios de Navarra y los dominios italianos de la corona española. Y la otra es acabar con la disputa de la Especiería con Portugal y para ello se establecerá dos enlaces matrimoniales que unirán a las dos naciones. Por un lado la hermana del emperador Catalina de Austria se casará con el rey portugués Juan III y su hermana la infanta Isabel de Portugal lo hará con el emperador Carlos.
El amor entre el emperador y la infanta lusa será una historia apasionada de pasión y romance desde el principio. Cuando el embajador luso en la corte imperial española regale un retrato de la infanta al rey Carlos este quedará prendado de ella al instante. La infante Isabel fue considera como una de las bellezas reales más extraordinarias de su tiempo. Cuando los dos novios reales se casan y pueden consumar el matrimonio gracias a una bula papal (los esposos eran primos hermanos) entre los dos se desarrolla una pasión maravillosa. Carlos encuentra en Isabel una compañera y consejera de excepción gracias a su gran inteligencia, una confidente que calma los tormentos del emperador entre sus brazos y una amante entregada y amorosa. Dulces y entrañables son las escenas de los recién casados visitando la bella ciudad de Granada y su magnífica e imponente Alhambra.
La travesía final es una continuación magnífica. Si Elcano se convirtió en protagonista casual tras la muerte de Magallanes y por completar el viaje capitaneado la nao Victoria, aquí es el protagonista principal, con permiso de su majestad el emperador. Sigue siendo el mismo hombre de acción noble y comprometido, más parlanchín que en la anterior, pero siempre prestó a embarcarse en una aventura.
A pesar de las decepciones que sufre por no obtener el hábito de Santiago o no ser capitán general, el desánimo y la derrota no lo derrumban gracias a un espíritu indómito que lo mueve a seguir siempre adelante, superando cualquier obstáculo que el destino le coloque enfrente. Otra faceta desconocida del celebre marino es que es un roba corazones. La historia cuenta gracias a su testamento que tuvo dos hijos con dos mujeres distintas. El primer enamoramiento surge en Valladolid cuando conoce a María Viduarreta. Elcano queda prendado de su belleza y comienza una relación apasionada en casa de ella mientras su tía Brígida está en el pueblo. Pero todo se tuerce cuando la encuentra atada y amordaza. Ella le cuenta que ha sido asaltada por un enano y un gigantón que la han atado y violado. Esto llevará a Elcano a buscar a los asaltantes pero se llevará una decepción cuando descubra que todo fue un engaño para no decirle que estaba embarazada. Juan Sebastián verá trasformado su amor por un desprecio por la mentira y no querrá saber nada de ella ni de su hija.
El segundo será un noviazgo más romántico pero sin pérdida de pasión está vez en Guetaria lugar de nacimiento de Elcano. Cuando las obligaciones de la corte o las investigaciones se lo permiten, Elcano viaja hasta su lugar de origen para ver a su familia de la cual lleva tiempo alejado. Allí entre exclamaciones de admiración de sus paisanos por su notable hazaña, abrazos estrechos de su amada madre y espaldarazos fraternos en la espalda de sus hermanos y hermanas, Elcano conocerá a María de Ernialde (la cosa va de Marías), una joven bella y tímida que robará el corazón al lobo de mar. Por tener que cumplir con la nueva expedición Elcano no podrá casarse con ella pero si dejará un niño, Domingo, al que no conocerá.
Entre una y otra Elcano también tendrá un afer con Águeda, una joven y atractiva viuda que le dará hospedaje en Valladolid que le servirá de confidente, casera, cocinera, amiga, amante y guardaespaldas.
Los focos principales de la narración es la preparación de la expedición, los conflictos diplomáticos, las intrigas palaciegas y la propia expedición. Calvo Poyato consigue con su gran hacer de novelista trasladarnos a la España del siglo XVI. Somos trasportados a las calles de Valladolid, Granada, Madrid, Guetaria o La Coruña gracias a unas descripciones detalladas y muy documentadas. Los usos y costumbres de la época están muy bien explicados. Bien es cierto que se centra más en las aventuras en tierra de Elcano y en las negociaciones de la corte, puede que la expedición se narre al final y un poco apresurada, pero es tan bueno el hacer del novelista que podemos volver a sentir el viento inflando las velas, el olor del salitre, la fuerza descomunal y peligrosa del mar, con sus tranquilas mareas que mueven los barcos con tranquilidad y sus terribles tormentas que elevan olas gigantescas capaces de hundir el barco más resistente.
Una muy buena lectura para estos tiempos estivales, que mezcla con maestría la historia bien documentada, el relato de aventuras, el misterio y la intriga, y unos personajes muy bien definidos y un lenguaje llano y elegante. Una brillante novela que ha hecho que tenga en la mira más obras del genial José Calvo Poyato quien no es para menos uno de los nombres clave de la novela histórica española actual.




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