Libros de Sangre I, Clive Barker

El joven sobreviviría, eso estaba claro. La sangre ya estaba secándose y la miríada de heridas empezaba a mejorar. Después de todo, estaba sano y fuerte: no quedaría secuela física de importancia. Su belleza había desaparecido para siempre, por supuesto. A partir de ahora podría aspirar en el mejor de los casos a ser un objeto de curiosidad, y en el peor de repugnancia y horror. Pero ella lo protegía y él aprendería con el tiempo a conocerla y confiar en ella. Sus corazones estaban inextricablemente unidos.
Y pasado un tiempo, cuando las palabras sobre su cuerpo fueran tan solo rasguños y cicatrices, ella lo leería. Rastrearía con un amor y paciencia infinitos las historias que los muertos habían relatado en su cuerpo.
La historia del abdomen, escrita en cursiva fina. El testimonio en letra exquisita y elegante que cubría su rostro y cuero cabelludo. La historia de la espalda y la de las espinillas, y la de las manos.
Ella las leería todas, las redactaría, hasta la última sílaba que reluciera y se filtrara por sus fervorosos dedos, y así el mundo conocería las historias que cuentan los muertos.
Él era un Libro de Sangre, y ella era su única traductora.
"El Libro de Sangre".



A tan solo unos metros de distancia la ciudad superviviente de Popolac se recuperaba de sus primeras convulsiones. Observaba con mil ojos las ruinas de su enemigo ritual, que ahora se había convertido en un amasijo de cuerdas y cuerpos sobre el suelo, rotos para siempre. Popolac retrocedió tambaleante hasta desaparecer con sus inmensas piernas aplastando el bosque que bordeaba el campo de batalla y agitando los brazos en el aire. Pero logró mantener el equilibrio, incluso cuando una demencia generalizada, provocada por el horror que se desarrollaba a sus pies, le invadió los tendones y le heló el cerebro. La orden fue enviada: el cuerpo se sacudió, se retorció y giró alejándose de la truculenta alfombra de Podujevo y huyó hacia las colinas.
"En las colonias, las ciudades".




Clive Barker rompió el terror con sus historias truculentas donde el sexo, la carne y la sangre se mezclan en una orgía salvaje y sanguinolenta, donde los límites del llamado boody horror alcanza cotas tremebundas. El terror en los cuentos que configuran este primer volumen de los Libros de Sangre traspasa las páginas, manchando de sangre y exhalando un terrible hedor a entrañas y carne podrida, perturbando y revolviendo la tripas de las pobres almas que los leen. En este mes del terror no podía dejar de pasar la oportunidad de experimentar la obra del creador de Pinhead y para hacerlo más llevadero dividiré sus tres primeros volúmenes de los Libros en tres partes. Preparaos para un viaje hacia un territorio donde el horror más crudo y visceral se escribe con la sangre caliente de las desgraciadas víctimas de sus horrendas criaturas en: Libros de Sangre I de Clive Barker.

Como es costumbre haré una breve reseña de cada relato sin entrar en detalles que puedan estropear vuestra experiencia y luego hablaré de forma general de la obra. 


El Libro de Sangre.

Una investigadora de la paranormal contrata a un supuesto médium para que investigue una casa encantada. Este farsante comenzará a fingir convulsiones pero de pronto se verá atacado por un multitud de espíritus que rondan lo que se llaman "autopistas de los muertos". En una escena brutalmente gráfica los espectros irán escribiendo con sangre infinidad de historias en el cuerpo del falso vidente, marcando su piel con los relatos que componen la antología. 

Una historia potente que sirve de marco para las demás y es un espléndido abrir de boca. Nunca mejor dicho.


El tren de carne de medianoche.

Leon Kauffman vive desilusionado al comprobar que Nueva York o "El Palacio de las Delicias" como él la llama, es un lugar sórdido lleno de calles sucias y malolientes. Mientras soporta su vida de oficinista vulgar hay alguien matando personas en el metro llamado el Carnicero. Leon se quedará una noche dormido entre los vagones del tren nocturno y será testigo de los atroces crímenes del Carnicero. Pero lo que no sabe es que los servicios de matarife del asesino sirven para un poder tan antiguo como monstruoso que rige los destinos de la ciudad desde tiempos inmemoriales y que él tendrá que luchar para sobrevivir entre vagones manchados de sangre y carne.

Aquí podemos ver una de las temáticas que tanto gustan al autor, al relatar una historia donde una fuerzas ocultas y antiguas se valen de los simples mortales para satisfacer sus terribles apetitos.


El charlatán y Jack.

Charlatán es un demonio de segunda categoría que ha tenido mala suerte. Su trabajo es atormentar a Jack, un anodino representante de pepinillos cuyo pecado es heredar una maldición de un antepasado que vendió su alma en un pacto demoníaco. Charlatán hará mil y una trastadas para volver loco a Jack, pero éste se defenderá con una actitud indiferente y alegre ante los fenómenos inquietantes que  asustarán a sus dos hijas que han venido a pasar la Navidad a la casa familiar. Pero lo que el diablillo no sabe es que Jack lo tiene todo pensado para que cometa un error y hacerse con él para poder controlarlo. 

Este relato es más cómico que de terror pero esa es otra característica del autor que es salpicar (mala palabra) de humor negro muy británico sus historias. 


Blues de sangre de cerdo.

Neil Redman comienza a trabajar en un reformatorio de jóvenes. Allí empezará a comprobar que algo raro pasa en la institución y se centrará en un chaval que parece estar trastornado por la muerte de otro joven al que una leyenda recorre los pasillos y relacionada con una monstruosa cerda que vive en la granja del reformatorio. 

La carne de cerdo es deliciosa pero reconozco que la imagen de estos animales puede provocar cierto pavor atávico y salvaje.


Sexo, muerte y brillo de estrellas.

Terry Calloway es un director teatral que prepara una representación de Noche de Reyes de Shakespeare que está resultando un auténtico desastre con la pobre actuación de Diane Duvall como protagonista como uno de tantos problemas. Esta será la última representación en un teatro ruinoso y destartalado. Pero con la aparición del antiguo administrador del teatro y su bella esposa lograrán sacar a adelante la obra, con una éxito mortal. 

Barker es autor teatral y escribe un relato de muertos vivientes melancólico con las tenues luces de las candilejas iluminado el escenario de fondo.


En las colinas, las ciudades.

Mick y Judd viajan de luna mil por Yugoslavia. Parece que el viaje no es lo idílico que esperaban, pues no paran de discutir por nimiedades. Pero lo que no esperarán estos dos hombres será contemplar una extraña batalla entre dos ciudades donde participan toda la población pero de la forma más increíble, alucinante y aterradora jamás imaginada.

Este es para mí el más brutal y poderoso relato de los que he leído, dejándome totalmente fascinado. La inquietante figura de El Coloso, cuadro atribuido a Francisco de Goya, proyecta su inquietante sombra sobre el relato. 

Este primer volumen de los Libros de Sangre ha sido espectacular. Los cinco primeros relatos escritos por Barker son de una crueldad deliciosa y un humor oscuro brillante. Un pequeño aperitivo que seguirá con la siguiente entrega, no guardéis el chubasquero y las bolsas para vomitar porque esto acaba de comenzar... Dulces sueños.


Clive Barker (1952-)

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