Te he llamado por tú nombre, Christian Gálvez
"Fue entonces cuando la oportunidad se presentó ante él. El niño supo aprovecharla. Mientras un par de legionarios intentaban amedrentar al joven apóstol, el chiquillo, sacudido por la premura y la devoción, se abalanzó sobre Jesús. Arrodillado en el suelo, con las palmas de las manos apoyadas en la piedra, no pudo contener las lágrimas al ver la sangre en el pavimento. Miró fijamente a aquel hombre que tanto amaba. Intentó articular palabra, pero no tenía fuerzas para pronunciar voz alguna. A tan solo un paso de distancia, Jesús, el carpintero, abrió lentamente sus ojos de color miel y reconoció su cara.Christian Gálvez fue en un tiempo presentador estrella de la tele. Durante muchos años su rostro estuvo asociado al popular programa Pasapalabra en Telecinco. Pero cuando la cadena perdió los derechos del formato en favor de la competidora Antena 3, la carrera televisiva de Gálvez cayó en varios intentos de subsistir en programas que duraban poco y nada, hasta llegar a desaparecer de la parrilla. En paralelo a su carrera como presentador Gálvez se demostró como un experto en historia especialmente en la figura del gran hombre del Renacimiento Leonardo da Vinci, escribiendo varios libros sobre el genio florentino. Y a raíz del éxito de sus libros divulgativos, se atrevió con la novela en Hannah.
Fue con su segunda novela donde demostró una gran habilidad como novelista al volcar sus conocimientos de historia, adquiridos por una gran labor de documentación, y una buena labor como narrador. Pero lo que hace de esta novela algo extraordinario es que está escrita inspirada por la inmensa fe cristiana que Gálvez y su mujer, la también presentadora Patrica Pardo, comparten. Gálvez se reencontró con Jesús en una mala época gracias al amor de ella y al nacimiento de su hijo, Lucas, el cual le inspiró a escribir una novela ambientada en la maravillosa y fascinante época de los primeros años del cristianismo. Una novela llena de fe, valentía, fortaleza y misericordia inspirada en el mensaje de Jesús de Nazaret. Con mucho gusto os presento: Te he llamado por tu nombre de Christian Gálvez. Aviso de posibles spoilers.
La novela se mueve entre dos épocas con Jerusalén de fondo. En el año 70 d. C. El ambiente tenso en Jerusalén se puede cortar con un cuchillo. Roma gobierna con puño de hierro la provincia de Judea y sofoca cualquier conato de rebelión con fiereza. Los distintos grupos rebeldes, los zelotes, guerreros de de inquebrantable motivados por salvaguardar la santa tradición de sus padres, y los sicarios, fanáticos asesinos que matan sin distinción a romanos como a judíos por considerarlos traidores, están más preocupados por pelearse entre ellos que unir fuerza común contra el opresor romano. Una olla apunta de explotar con los rumores del inminente asedio de las tropas del general Tito, hijo del emperador Vespasiano, quién está dispuesto a aplastar de una vez por todas a esa molesta y rebelde provincia.
En esa ciudad hostil llega un joven griego llamado Lucas que con la ayuda de dos amigos, Alejandro y Rufo, busca a un hombre llamado Jacob. El griego encontrará a un bravo guerrero zelotes, curtido a base de escaramuzas con los romanos, pero atormentado por un trágico pasado y la perdida de una fe en un hombre que un día lo llamó por su nombre.
La segunda época transcurre en el 30 d. C. cuando un hombre llamado Jesús de Nazaret está siendo ajusticiado. Condenado por el procurador Poncio Pilatos a morir en la cruz por sedición al proclamarse Rey de los Judíos, la ciudad hierve en odio hacia el falso Mesías. Este hombre pasó tres años predicando sobre la venida del Reino de Dios, sobre el amor al prójimo y el perdón de los pecados. Amasando un considerable grupo de seguidores, los rumores corren entre las calles de este nuevo predicador que obra milagros tan sorprendentes como curar enfermos, devolver la vista a los ciegos y resucitar a los muertos. Las autoridades del Sanedrín no veían con buenos ojos las intenciones de este hombre, al que acusaban de falso profeta y conspiraron para atraparlo. Gracias a la traición de uno de sus discípulos más cercanos, Judas Iscariote, lo apresaron y lo juzgaron acusándolo de blasfemo al proclamarse Hijo de Dios. Tras esto lo llevaron ante Pilatos, él lo condenó a muerte.
Jacob era un niño cuando fue testigo de la cruel muerte de su maestro, pues era seguidor del nazareno junto a su madre, Myriam y su tío Simon, uno de los apóstoles que en un tiempo fue un zelote. Gedeón, el padre de Jacob y líder zelote odia a su mujer por desviar a su hijo de la misión de proteger la tierra prometida y a su hermano Simón, por considerarlo traidor a la causa y creer que está con su mujer. Durante el calvario de Jesús este le mirará a los y le dirá: " Oh, Jacob, no llores, pues en verdad te digo que llegará el día en el que tú salvarás la palabra de mi Padre".
Por haber conocido en persona al Maestro y ser uno de los testigos principales del extraordinario momento de la resurrección de Jesús al tercer día de morir en la cruz, Lucas, quién pertenece a los nuevos seguidores de Jesús, los llamados cristianos, y por ser compañero fiel de Pablo de Tarso, antiguo perseguidor de los seguidores y reconvertido en apóstol tras una experiencia con el resucitado, ha decidio trasladar la palabra del Cristo al papel para que el tiempo la pierda, busca a Jacob para que le relate sus vivencias junto a Jesús. Pero se topará con la fuerte oposición del zelote, el cual no quiere saber nada de aquellos años, destrozado por el dolor del recuerdo de la muerte de su madre, quién dio su vida por su fe, y la perdida de la fe en aquel que lo llamó por su nombre.
Pero las circunstancias, precipitadas por el ataque romano a Jerusalén y la consiguiente destrucción de la ciudad, llevarán a Jacob a tomar la decisión de salvar a Lucas y su manuscrito del asedio y esto pondrá a prueba sus convicciones y le harán plantearse cual es su destino.
Te he llamado por tu nombre ha resultado una lectura bellísima. Christian Gálvez consigue contagiar lo que la Gracia ha inspirado en su corazón y lo ha volcado con palabras brillantes. En mi caso puedo compartir el gozo de tener a Jesús en mi corazón por lo que el mensaje cristiano no me hes extraño. Esa también ha sido la gran baza de leerla en el principio de la Semana Santa.
Gálvez narra magistralmente la Pasión de Jesús. Enmedio del dolor y la tristeza aún hay cabida para la ternura, como cuando Jesús, ensangrentado y aplastando por el cruel madero, se encuentra con María, su madre y sus miradas se cruzan formando un puente de amor inmenso. Y tras el sufrimiento en la cruz viene la gran alegría, el momento que cambió para siempre la historia. Se había cumplido su palabra: ¡Jesús ha resucitado! A través de los ojos del niño Jacob somos testigos de como lo vivieron los más cercanos al Maestro, como tras la tristeza y la desazón, vino la alegría porque Jesús había vencido a la muerte. Los primeros años de la nueva religión que acabaría llamándose cristianismo, son narrados a través de los pasos de Lucas, fiel seguidor de Pablo, el apóstol de los gentiles. Vemos como gracias a él y su influencia, convenció a Pedro, líder de la nueva iglesia, que el mensaje de Jesús debía llevarse a todas las gentes y no solo a los judíos, por lo que aquellos que se bautizarán y abrazarán la fe en Cristo resucitado no debían seguir las tradiciones judías, como la circuncisión o guardar el sábado. La buena nueva debía ser para todos los hijos de Dios.
Lucas es el segundo personaje importante. Este griego cultivado y piadoso, se dio cuenta de que la mejor forma de llevar el mensaje de Jesús era escribiendo una crónica fidedigna de todo lo que ocurrió. Por eso ha recogido el testimonio de aquellos que acompañaron al Galileo en su ministerio, como los apóstoles o su madre, de la que hizo un retrato. Para completar su relato necesitará el testimonio de Jacob.
Pero el Jacob que contempló la luminosa sonrisa del Salvador, que rió y jugó con él mientras predicaba palabras de amor, perdón y misericordia, ya no es el mismo de entonces. Apenado por la trágica perdida de su amada madre y por la separación de su querido tío Simón, su malvado padre lo ha convertido en un zelote aguerrido, cuyas cicatrices han curtido su alma sin fe. Pero la luz de Dios siempre llega hasta los más oscuros corazones. Poco esperaba el zelote que las palabras del Galileo provocarían un movimiento de almas, de hombres y mujeres que recorrieron el mundo llevando la Buena Nueva.
En cuanto al apartado histórico es otra de las grandes maravillas de la novela. Gálvez describe con precisión los paisajes históricos por donde sue mueven los personajes, transportando al lector por las calles convulsas de una Jerusalén a punto de explotar, de Betania un remanso de paz donde los discípulos se resguardan tras la muerte y resurrección del Maestro y la imperial y majestuosa Roma caput mundi. Los episodios donde trascurre el asedio romano a la Ciudad Sagrada son brutales. Puede uno experimentar el terror de los desgraciados ciudadanos que ven su tierra arrasada por las legiones romanas, con su devastadora maquinaria de guerra, y el dolor de un pueblo que vio como el Templo, el lugar más sagrado del judaísmo, era reducido a escombros y expoliado todo su patrimonio para ser llevado a Roma como trofeo del poder arrasador del águila imperial romana.
Esta novela está escrita con un lenguaje precioso que ensalza la gran historia que narra, frases maravillosas que hinchan el alma de tanto creyentes como de no creyentes, pues Christian Gálvez es capaz de contagiar la alegría y el gozo de llevar a Jesús en el corazón y contar una historia de un personaje ficticio, pero que bien puede representar a todos aquellos privilegiados que pudieron escuchar de cerca al Hijo de Dios y guardar en sus almas su divina palabra. Todo lo inspirado por la gracia es parte indudable del poder transformador de Dios y esta novela es una buena muestra de ello. Deo gratias.

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