Lucky Luke integral II, Goscinny y Morris
Volvemos a cabalgar a lomos del bueno de Jolly Jumper por los vastos desiertos del peligroso oeste americano junto al pistolero más rápido que su sombra. Tras el primer integral donde vimos los primeros pasos escritos por el genial René Goscinny y dibujados por el maestro Morris, donde hicieron su primera aparición los forajidos más ineptos: los hermanos Dalton. Ahora toca el segundo integral que sigue siendo un ejemplo de justicia para una de las obras más importantes del cómic europeo. Preparad vuestros revólveres cowboys que arrancamos con nuevas aventuras en: Lucky Luke integral II de Goscinny y Morris.
Repasemos las cinco historias que recoge este segundo volumen de forma resumida.
La fuga de los Dalton.
Aquí se nos presenta la primera de muchas fugas de los cuatro hermanos que tantos quebraderos de cabeza dan al bueno de Luke. Joe, el mayor de los hermanos y menor en estatura en busca de vengarse de Lucky Luke, al cual comienza a tener un odio irracional que lo lleva a explotar de ira solo con verlo, guia a sus hermanos en la fuga mientras llevan el caos por donde pasan y esperan la oportunidad de darle una lección al vaquero. Por primera vez vemos el clásico traje a rayas negras y amarillas de presidiario tan característico de los Dalton como su estatura escalonada.
Misisipi arriba.
Lejos del oeste, Lucky Luke de embarcará en el "Daisy Belle" para ayudar al capitán Barrows a ganar la carrera fluvial por el Misisipi para ganar a su rival, el capitán Lowriver y su "Asbestos D. Plower", él cual contratará a un serie de forajidos para entorpecer a nuestro héroe y ganar con trampas. Magníficas son las viñetas con esos enormes barcos de vapor remontando el río. Como curiosidad uno de los rivales Luke es una caricatura del gran actor James Coburn uno de los rostros más conocidos del western de películas como Los siete magníficos de John Sturges o Pat Garrett y Billy The Kid de Sam Peckinpah.
Tras el rastro de los Dalton.
Los Dalton vuelven a fugarse, a pesar de que tenían como vigilante al perro Ran-Tan-Plan, que el pobre no es el más listo de su raza. Lucky Luke llevará consigo al poco avispado can, que comparte el poco cerebro y el mucho apetito de Averell, el pequeño y más alto de los Dalton, para intentar dar caza a los cuatro forajidos. En esta historia por fin escuchamos (o leemos mejor dicho) los pensamientos sarcásticos del bueno de Jolly Jumper que no aguanta a Ran-Tan-Plan, quién también expresa lo que le pasa por su vacía cabezota.
A la sombra de los Derricks.
El coronel Drake encuentra un pozo de petróleo en la ciudad de Titusville en Pensilvania, por lo que despertará una fiebre por el crudo que volverá locos a sus habitantes, perforando como topos todo el territorio que acabará inundado por el jugo de dinosaurio. El alcalde alarmado por la fiebre llamará a Lucky Luke para que acuda el este y vigile que no se salga de madre la cosa. Lo que no contará es con el ambicioso Barry Blunt y su banda, que con sus artimañas irán apoderándose de todas las extracciones y sometiendo la ciudad a su voluntad, si no les parará los pies. Una ácida crítica por la ambición desmedida, rayana en la locura.
Los rivales de Painful Gulch.
El pueblo de Painful Gulch sufre con resignación la eterna pugna entre las familias de los O'Timmins y los O'Hara, que llevan peleando desde que el mundo es mundo, cuyo origen de esta disputa se pierde en la niebla del tiempo y por culpa de de su nula puntería destrozan los establecimientos de los pobres ciudadanos. Lucky Luke se encuentra con estos peculiares pueblerinos, caracterizados por unas grandes orejas (O'Hara) y unas narices enormes (O'Timmins), y se verá aupado a alcalde para intentar acabar de una vez por todas con este enquistado conflicto.
Lucky Luke integral II sigue siendo una maravilla. Es un verdadero tesoro poder disfrutar de una de las grandes obras maestras del cómic franco-belga.
Los Dalton van poco a poco ganándose el protagonismo como los mejores rivales del bueno de Lucky Luke. A pesar de que ellos crean que sus hazañas son equiparadas a las de sus legendarios primos, siguen siendo una verdadera calamidad. También se van desarrollando sus personalidades, sobre todo de los más carismáticos, osea, Joe, siempre malhumorado, y el tontorrón hambriento de Averell. Un chiste recurrente será cuando los demás hermanos intenten calmar el incombustible odio del pequeño jefe por Lucky Luke con la frase "cálmate Joe".
Lucky Luke sigue siendo el gatillo más rápido del oeste, demostrándolo a la primera oportunidad que se le precie.
Pero sin duda la gran sorpresa en la aparición del perro más zopenco del mundo. Sería incapaz de encontrar su propia sombra. El pobre se estrena como guardián de los Dalton... dejando que se escapen. El buen perro lo intenta pero la criatura no da para más, pero a pesar de su nula inteligencia se le quiere pues aunque falle estrepitosamente, siempre lo intenta. No por ello es uno de los perretes más queridos del cómic junto chiquitín de Ideafix y leal Milú.
Nada más, que es un lujazo poder leer las aventuras de uno de mis comics europeos favoritos y que ya estoy deseando disfrutar del tercer volumen. Y como siempre hay que despedirse como Dios manda, cabalgando al horizonte con una melancólica canción...











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