Indira, Santiago Díaz
"No es hasta tres días después cuando terminan de examinar cada palmo de la parcela. Para desgracia de la constructora que pretendía hacer ahí la piscina de la urbanización que iban a entregar el verano siguiente, aún tardarán bastantes semanas en poder retomar la obra. Y, cuando lo hagan, el lugar quedará marcado para siempre y muchos compradores se echarán atrás; nadie quiere bañarse donde antes había un cementerio. Si la gente supiera la cantidad de cosas que se encuentran enterradas y nunca se denuncian, no tendrían tantos escrúpulos". Indira.
Todo tiene un final. A veces puede ser un final feliz, un final triste. A veces es algo apoteósico que te deja con el culo torcido intentando sopesar la maravilla que acabas de leer y otras es algo tan absurdo y ridículo que tienes que reír para no cagarte en los antepasados del que lo concibió. Pues sobre el final de una de las mejores sagas del policíaco moderno que he leído ha llegado. Y qué final. Una novela que te atrapa desde la primera página y de la qué eres incapaz de escapar gracias a una trama tan bien hilada y llena de giros tan vertiginosos que como te descuides sales disparado.
Un último acto que ha conseguido dejarme entre triste porque se ha acabado, satisfecho por haberla disfrutado como un gorrino en su cochiquera y encantado por la aparición de un personaje tan magnético que ha conseguido tener su propia serie a la cual ya le tengo puesto el ojo para futuras lecturas. Sin más os presento con mucho gusto: Indira de Santiago Díaz. Aviso de posibles spoilers, se ruega discreción en la lectura.
Los últimos acontecimientos han puesto la controlada y ordenada vida de la inspectora Indira Ramos por su TOC. Tras resolver el caso de Ramón Fonseca, atrapar a uno de los asesinos más desalmados de la crónica negra española, quedar embarazada de su querida hija Alba de Iván Moreno, el hombre al que ha tenido que renunciar por sus constantes peleas casándose con el abogado Alejandro Rivero. Y para colmo el equipo que ella dirigía necesita un nuevo miembro para sustituir al agente Jimeno tras morir en un accidente de coche junto a la agente Lucia Navarro. Junto a ella y a su mano derecha la subinspectora María Ortega acceden a admitir a un joven oficial bastante particular. Juan de Dios Cortés, o Jotadé como lo llama todo el mundo, es el primer policía gitano de su barrio. Indisciplinado, bromista y dueño de una lengua bastante suelta, llegará al grupo de Indira tras pasar la noche en el calabozo tras darle una brutal paliza al malnacido de su cuñado tras pegar a su hermana Lorena. Indira verá en Jotadé a un magnífico policía a pesar de su carácter.
Iván Moreno por su parte, harto de los desplantes de Indira prefiere alejarse de ella y forma su propio grupo junto a la oficial Verónica Arganza y el agente Lucas Melero, y ejercer como padre de Alba a la que quiere con locura.
Pero no van a estar mano sobre mano, pues se les asignará un vaso a los dos inspectores que tendrán que dejar sus diferencias para averiguar quién está detrás las muertes de cinco cadáveres que han aparecido en un chalet en obras. Solo descubriendo que les unía podrán encontrar al culpable. ¿O no?
Indira es un final cuánto menos agridulce. Agrio por qué se termina una gran saga y dulce porque ha sido espectacular. Tras la trama inicial de los cadáveres irán surgiendo varias tramas paralelas que volverán la acción de la novela en un viaje desenfrenado. Por un lado los remordimientos de la agente Navarro irán mellando su actitud que se mezclará cuando en el entreno de Jotadé ocurra un asesinato. Entre los dos surgirá una amistad gracias a sus secretos. También conoceremos quienes fueron esas personas antes de morir, que les unía y porque alguien ha estado dándoles caza. Pero sin duda lo que hará tambalear las vidas de Indira e Iván será la aparición de un viejo enemigo que les dará donde más les duele, su hija Alba.
De las tres novelas esta se ha convertido en mi segunda favorita. Si tuviera que hacer un ranking de menos a más sería El buen padre, seguido por esta y en el primer puesto Las otras niñas. Santiago Díaz ha conseguido superarse con cada novela, con una narración elegante y concisa, capítulos cortos como disparos de metralleta que terminan siempre en todo lo alto que solo puedes seguir leyendo. Puede que algunos critiquen esta fórmula, de lectura rápida y consumo fácil, pero es ahí donde radica el éxito de estos nuevos maestros del género negro. Algo más pausado haría que la narración se volviera tediosa y aburrida. Pero gracias a una narración que apenas tiene pausa, solo la justa para poder coger aire y seguir, la vuelve adictiva e imposible dejar de leer.
Otra de las grandes cualidades de la novela son sin duda sus personajes principales. Indira es maravillosa. A pesar de su carácter recto y cuadriculado, obsesivo y paranoico con los gérmenes y el orden por culpa de su TOC es magnética. Cada novela ha ido quitándole miedos y fobias, escamas de la gruesa armadura que se colocó para protegerse del mundo. El amor de su hija Alba también ha ayudado a que todo sea menos doloroso, su hija se ha convertido en ese pequeña chispa de luz que ilumina su mundo y la motiva a ser mejor madre y policía. Si antes el miedo a morir por una infección bacteriana la aterrorizaba, ahora es que eso le ocurra a su hija. Por ella estaría dispuesta a hacer cualquier cosa.
Iván Moreno dejará de lado su vida de seductor empedernido y se centrará en cuidar a la mujer de su vida, su hija Alba. Demostrará que bajo esa fachada de golfo hay un padre cariñoso, atento y maduro. Para el bien de su hija tenderá puentes con Indira limando las asperezas entre ellos colaborando juntos para descubrir quien está detrás de los asesinatos del chalet. Pero cuando ocurra lo inevitable, entre los dos unirán fuerzas para salvar a lo que más quieren y por esta tragedia se darán cuenta de que hay más cosas que les unen que las que los separan.
Pero la gran sorpresa de la novela será el rumboso de Jotadé. El primer policía gitano de su comisaría no deja indiferente a nadie. Alérgico a las ordenes y a la jerarquía, y dueño de una lengua inquieta que suelta lo primero que le pasa por la cabeza que casi siempre es alguna ocurrencia, le llevará a entrar en el grupo gracias a una perspicacia innata y un instinto único que lo convierte en un valioso colaborador. Indira tendrá que aguantar sus salidas de tono pero sabes reconocer en el a un buen policía. No me extraña que su autor haya quedado prendado de él y lo haya convertido en protagonista de su propia saga. También será protagonista de su propia subtrama donde veremos un drama familiar con la droga y los malos tratos como protagonistas.
Para finalizar solo queda decir que Santiago Díaz es, sin ninguna duda, uno de los mejores escritores del panorama actual. Se nota su amplio conocimiento a la hora de hilar tramas que van complicándose en un crescendo adictivo. Como buen guionista conoce los resortes para hacer que la historia sea un no parar, un constante vaivén de escenas llenas de adrenalina. Su saga ha sido una lectura grandiosa y ya estoy deseando empezar con la de Jotadé.

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