Ahora intenta dormir, Emilio Bueso

El médico dice que no sabe qué le pasa abuela. La hemos llevado a su cuarto y se ha tirado todo el día en la cama. Se ha arrancado cabellos a puñados, pero sigue sin decir palabra, aunque a veces grazna como una corneja. Tiene la mirada perdida y errática, un ojo muy cerrado y el otro abierto como un plato, se mueve a espasmos.
Papá dice que se ha vuelto loca, mamá reza, yo no sé.
Porque nos hemos ido a dormir y ahora, a las tantas, puedo escucharla dando golpes y cabezazos en la cama.
Sigue en la cama. Yo miro desde la mía a la puerta de mi cuarto. Está abierta. Da al pasillo. Tengo miedo de la abuela. De que venga.
De que se levante de la cama en medio de la noche.
Y cuando lo hace es sin avisar.
No da las luces, no dice nada. No hace apenas ruido. Solo pasa frente a la entrada de mi habitación, medio cojeando.
Se mueve por la casa. Anda suelta.
La oigo bajar las escaleras al salón y salir de la granja. 
Corro a la ventana que hay al final del pasillo de la primera planta, miro afuera, abajo. La veo adentrarse en el maizal, a la luz de la luna. También hay luces raras en el maizal.

Veo que la abuela tiene un codo doblado en un ángulo imposible.
Avanza a casi saltitos. 
"Abuela".


Y así fue como los gatos nos abandonaron. Se reunieron de repente y se fueron caminando a paso ligero. Arrancaron la marcha al poco de congregarse junto al portón principal de la muralla. Primero se puso en pie un enorme y atigrado gato macho, articuló un exagerado bostezo y echó la mirada a la salida del pueblo. Los demás volvieron sus ojos en la misma dirección, poco a poco. Frente a ellos, la puerta norte se abría al paso de una vieja calzada romana, a su vez flanqueada por un bosque de encinas en el que se adentraron sin más. Marcharon, unos muy juntos y otros más distantes, indiferentes todos, en una espantosa procesión que dejó a nuestro pueblo a merced del infierno. Y cuando nos abandonaron supimos que algo horrible había empezado.
[...]
Entonces vino el hombre revenido. Con él, la ruina.
"El hombre revenido".



Hay títulos que te atrapan desde las estanterías de nuestras librerías de confianza con un solo viztazo, y se agarran a nosotros como un mal resfriado de pecho. Títulos contundentes, explosivos, poderosos como un puñetazo en la boca del estómago. Puede que sean fruto de la mente de un editor con buena visión publicitaria en vez de surgir de la mente de su autor, no importa. Ya se han introducido en tu mente y el ansia por leer se despierta, insaciable, hambrienta. Eso mismo me paso a mí en mis acostumbradas búsquedas de nuevas lecturas, con un libro de un autor al que tenía muchas ganas de hincarle el diente. Y menuda experiencia. Hacia tiempo que no me lo pasaba también con una magnífica antología de cuentos de terror, pergeñados por la mente maestra de un tótem del terror patrio. Unas historias que tocan todos los palos del género pero dando su toque particular, retorciendo la realidad para volverla más siniestra y terrible. Con mucho gusto os presento una de las lecturas del año sin duda: Ahora intenta dormir de Emilio Bueso.

Lo primero que tengo que decir es que cada cuento de Bueso es como un chute de adrenalina que te pone el corazón a cien y solo puedes pensar una cosa: qué cosa más cojonuda acabo de leer. Porque todo lo que escribe Bueso es impresionante, cada palabra cae con la fuerza de mil megatones, sus historias son unas vueltas de tuerca de pesadilla a la realidad donde todo lo cotidiano se retuerce en una danza macabra horripilante, muy al estilo de la gran Mariana Enríquez, la cual ha elogiado la obra de Bueso. 

Para adentrarse en cada uno de sus cuentos hay que estar prevenido por lo que pudiera pasar. Tutto è possibile en la brillante y perversa mente del autor. Historias que van desde hombres lobo que buscan carnaza entre las luces nocturnas ibicencas, mujeres que languidecen ante el rumor del oleaje, carteros que cruzan una puerta hacia los lugares donde nunca llegan las cartas, mundos en guerra donde un extraño violinista lanza al vacío de la noche su disonante melodía desde una tétrica y sombría catedral gótica, los desastres que el cambio climático acabarán provocando a nuestro maltratado y decadente planeta Tierra. Y sobre todo una mala leche que te hace sonreír diabólicamente entre escalofrío y escalofrío.

De los dieciocho relatos he escogido doce de los que más me han encantado, y de los cuales hablaré brevemente.


Tras una persiana veneciana. 

Dos hermanos sobreviven a lo que parece un apocalipsis zombie escondidos en una gasolinera. Durante el día pueden aliviar un poco la presión del horror que viven al momento de anochecer. Pues cuando el sol se oculta, la gente rota, camina en lenta y aterradora procesión de cadáveres en descomposición hacia el norte. Llamar a los muertos vivientes como la gente rota me parece una genialidad.


Abuela.

A la anciana abuela de una familia parece que algo raro la está trasformando. Su comportamiento errático va tornándose cada vez más siniestro y todo parece estar relacionado con el inmenso maizal al lado de la casa. Siempre se habla del terror que pueden crear los padres, los hermanos o los hijos, pero el verdadero terror se oculta tras la beatífica imagen de una abuela y puedo corroborarlo. 


Innsmouth, Massachusetts. 

Un grupo se interna en la tétrica ciudad de Innsmouth para acabar de una vez por todas con la maldición que la asola desde hace siglos. Bueso hace un homenaje al Maestro de Providence en un relato brutal con imágenes potentes como la de una criatura colosal surgida de la más negra profundidad abisal caminando con paso impasible despreciando a los insignificantes humanos.


Controller.

Un grupo de personas, a las que el narrador llama de formas despectivas como Pava Postizas, Peludo Espabilado o Naranja Solarium, se han quedado encerrados en un centro comercial. Mientras buscan soluciones no se dan cuenta de que alguien los está observando desde la sala de control de seguridad. Este relato me pareció tan, pero tan bueno, que me quedé con ganas de más, maldiciendo al autor por hacerlo tan corto. 


Barrer, quizás soñar. 

Una mujer norcoreana camina al amparo de la noche, con el miedo en el cuerpo por si alguna patrulla del régimen la encuentren y la detengan. Cada paso la lleva recordar los buenos momentos que pasó con un vecino y los fantasmas de viejos fusilados por la dictadura la saludarán a su paso. No puedo imaginar escenario más aterrador que el férreo reino del Querido Líder.


Dial

Esta historia nos la cuenta un personaje que no necesita presentarse, porque muchos lo consideran impresentable. En un cuartel militar en Ceuta uno de los reclutas que hace la mili quedará prendado de una radio portátil de un intenso color rojo y se la comprará a un vendedor catalán a pesar de las negativas de este. A partir de ahí comenzarán a suceder una serie de muertes para todos los desgraciados que tenga la mala fortuna de que caigan en sus manos la siniestra radio. Uno de los que más me han encantado y me ha dado unas vibras de la película Hellraiser.


Al garete

Los polos se han derretido y la Tierra se ha convertido en un enorme océano que cubre los continentes. Pero aun hay alguna esperanza. Una larga caravana de botes, lanchas y barcas convertidas en hogares para aquellos que buscan ese Paraíso perdido donde aún resiste la tierra. Pero las aves, convertidas en monstruos mutados acechan desde las alturas. Uno de los grandes temas que aborda Bueso como elemento de horror es las consecuencias del cambio climático. La naturaleza implacable contra el indefenso humano puedes ser la peor pesadilla.


Bola de mierda

El mediocre narrador y protagonista al que llaman Bola de mierda nos cuenta como es su mediocre trabajo en un mediocre aparcamiento. El mediocre sueldo le da para sus pequeños (y mediocres) gastos como es un poco de cebo para pescar y alguna puta para desfogar. Todo sigue igual hasta que un día llega un viejo con un ticket con una fecha sorprendente: 1938. Bola de mierda seguirá al viejo para intentar averiguar que esconde ese ticket cosa que le traerá trágicas consecuencias. Una historia de fantasmas con la guerra civil de fondo lamentablemente muy poco usado en nuestra literatura, como muy bien se queja el autor.


El hombre revenido.

Este es sin duda el mejor relato de la antología y uno de los mejores que he leído. Escrito con una prosa brillante que apabulla y huela la sangre a partes iguales. Una historia gótica aterradora con el sempiterno chupasangre como canalizador de todo el horror. En un antiguo pueblo europeo empiezan a ocurrir cosas siniestras cuando aparece el Hombre revenido. Esta mole de sed insaciable solo traerá dolor y desgracia, muerte y sangre. Obra maestra. 


Terminar el trabajo

Un hombre recibe unas coordenadas que una voz desconocida le manda a su barco para recoger algo insólito. Siempre son ataúdes de niños a los cuales debe llevar a otro lugar del mar. Parece que todo está relacionado con un antiguo naufragio. Un relato marítimo con ese territorio de pesadilla que puede ser el oscuro y profundo mar.


El tren de las siete en punto.

Una extraña familia vive en lo alto de una colina en un inmensa y estrafalaria mansión obra del aún más estrafalario abuelo, un inventor de maravillas imposibles. A través de la narración se la nieta vemos las manías del padre, como que la casa debe permanecer en absoluta oscuridad con solo una débil bombilla como única fuente de luz. Las apariciones del abuelo la llevarán a descubrir un misterio oculto. 


 Anopheles.

Para mí el segundo mejor relato de la antología. Una hostia sin manos hacia la televisión y su poder de manipulación. Anopheles, la líder de un grupo radical que se dedican a extraer sangre de personas a las que drogan. El porque de este singular comportamiento es que creen que el consumo de sangre humana es una espléndida manera de alimentarse. Mientras la presentadora, que narra la historia, intenta ridiculizar a la líder, pronto se dará cuenta de mal enemiga tiene enfrente. Corto, intenso, cachondo, sangriento, brillante. 

Ahora intenta dormir ha sido una sorpresa con mayúsculas. Tenía unas ganas enormes de leer algo de Emilio Bueso por las buenas referencias que se tiene de su obra. Y ahora puedo unirme a esas voces que claman que es uno de los mejores autores de terror de nuestro país.

Se nota que conoce perfectamente el género y que lo que busca, al igual que Enríquez, es retorcer los temas principales del horror adecuándolos a una nueva y terrorífica forma de contar historias de terror. La realidad se vuelve una pesadilla espesa, asfixiante, vista desde un espejo roto que devuelve imágenes perversas, monstruosas, espeluznantes.

Otra cualidad digna de mención en sin duda lo bien que escribe este hombre. Algunas de sus frases me han devuelto la fe de que aún quedan buenos escritores que saben manejar el noble idioma de Cervantes. Las palabras volcadas en el papel pueden arrullarte como una siniestra canción de cuna, que te va poco a poco hipnotizando para que te hundas en un sueño pesado e incómodo, como una pesadilla surgida de una mala digestión durante la siesta. Sus prosa es lo más parecido a una parálisis del sueño pero en la vigilia. 

No me queda nada más que decir que dio gracias a las antiguas y colosales entidades que reinaron sobre este diminuto e insignificante planeta, a Azathoth "primer motor del caos"; Nyarlathotep "el caos reptante"; Yog-Sothoth "la llave y la puerta" y Cthulhu 'el gran durmiente" por haber podido disfrutar de esta terrorífica antología que, por algunos momentos consiguió lo que su título proponía, no fui capaz de dormir. Intentadlo bajo vuestra responsabilidad. Dulces sueños. 



Emilio Bueso (1974-)

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