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Mala letra, Sara Mesa

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Los abuelos morían, pero para nosotros la vida no tenía ningún límite. Qué idea puede tener un niño, al fin y al cabo, de la muerte.  " Mármol" La miraba con odio, pero no la odiaba. O la odiaba a ráfagas, intermitente, con aprensión, y la miraba únicamente como podía mirarla en este estado: sobrepasado, saliéndose de sí mismo y de su voluntad, claramente aturdido. Ella había echado el azúcar en el café, removía con parsimonia, casi distraída. Él creyó que no aguantaría mucho más su altivez. Se sintió arder las mejillas, supo que perdía el control, no hizo ya nada para recuperarlo.                                                                      "Mustélidos" Yo tengo mala letra. Desde que tengo memoria he tenido que vivir en mis carnes unas duras críticas hacía mi letra. Que si es completamente ilegible, q...

Sidi, Arturo Pérez-Reverte

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"Se volvió Ruy Díaz hacia los demás. Junto a todos ellos había cabalgado antes y los conocía de sobra. Hasta por su forma de moverse era capaz de adivinarles el estado de ánimo. Y ahora veía en sus rostros curtidos lo que esperaba encontrar: disciplinados, serenos, con indiferencia de mesnaderos profesionales, aguardaban órdenes que podían llevarles al cautiverio o la muerte. Eran gente que sabía hacer bien su trabajo". Sidi, un relato de frontera. Rodrigo o Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es uno de los personajes más fascinantes de la historia española. Una vida guerrera, envuelta en mitos, lo han convertido en un autentico personaje de leyenda. Un ser de tal calibre, es fuente de inspiración para las artes, principalmente la literatura. El Cantar de Mío Cid, el primer cantar de gesta en castellano conservado en su totalidad, Las mocedades del Cid  de Guillermo de Castro, una de las obras cumbres del teatro del Siglo de Oro y Le Cid , la gran tragedia del teatro francés...

Cuentos completos, Edgar Allan Poe

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Y cayó la noche así sobre mí, y entonces vinieron las tinieblas, y se detuvieron, y se disiparon, y se despuntó el nuevo día, y la bruma de una segunda noche se amontonó ahora a mi alrededor, y aún seguía yo sentado, inmóvil en aquella estancia solitaria, y todavía el fantasma de los dientes mantenía su terrible ascendenciente, hasta el punto de que, con la más viva y horrenda claridad, flotaba en torno, entre las luces y las sombras cambiantes de mi habitación. "Berenice" Una perturbación momentánea recorría toda aquella multitud, y mientras sonaban las campanas se notaba que los más vehementes palidecían y los más sensatos se pasaban las manos por la frente, pareciendo sumirse en meditación o en un sueño febril. "La máscara de la muerte roja" La lectura de estos cuentos completos ha sido para mi un autentico descubrimiento, pues ya era conocedor de los cuentos macabros por los cuales han echo que el señor Edgar Allan Poe tenga un sitio de honor en el Olimpo litera...

El castillo blanco, Orhan Pamuk

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"Y así iba intuyendo lentamente que debía empezar de nuevo con aquello que llamaba ciencia, ahora para entender lo que esa gente tenía en la cabeza. Yo también estaba deseando que nos pusiéramos a trabajar en aquella ciencia porque la idea me traía a la memoria aquellos buenos días en que nos sentábamos a la mesa, tan parecidos aunque nos odiábamos tanto, pero tras los primeros intentos nos dimos cuenta de que nada era como antes". El castillo blanco Nunca habéis contemplado vuestro reflejo frente a un espejo y os ha surgido esta pregunta: ¿habrá en algún lugar del mundo, alguien con el mismo parecido al mío? Mismo rostro, mismo cuerpo, en fin un gemelo perdido. Pues esta pregunta le es contestada de forma literal al protagonista de esta novela a reseñar escrita por el Premio Nobel turco Orhan Pamuk. Aviso de spoilers, se recomienda discreción en la lectura, gracias. Estambul, la otrora gran capital del Imperio Otomano, llamada en otros tiempos Bizancio o Constantinopla, sirv...

Trilogía sucia de la Habana, Pedro Juan Gutiérrez

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Y me fui. Ella no se imagina que dejó una estela de poemas tristísimos y un rastro de dolor y lágrimas. Igual que en los boleros. No lo sabe. Y nunca lo va a saber, porque no le voy a dar ese gusto. Ahora llueve mucho. Y hay ráfagas de viento. Estos días no me gustan. Me dan más hambre aún. "Días de ciclón". Nos sentamos un buen rato a escuchar el mar. Ella lo olía. Yo no. Tal vez mi olfato ya está acostumbrado. A mí me gusta escuchar el mar en el Malecón, tarde, en el silencio de la noche. Nos besamos y nos despedimos. Salí caminando, cargado con la bolsa, hacia mi casa. Despacio. Me sentía bien. Y seguí caminando lentamente, sin mirar atrás. "Yo claustrofóbico". Cuba esta en boca de todos por las últimas noticias que nos llegan de la isla. Yo no voy a entrar en cuestiones políticas que no me incumben y de las cuales no soy experto, por eso me reservo de dar una opinión que nadie me ha pedido. Voy a centrarme en exclusiva a lo narrado en el libro y si en algún mome...

Dinero, Martin Amis

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  "A veces la vida parece una cosa muy conocida. Tiene ese aspecto familiar en la mirada. La vida no es más que venganza, conspiración, sentimientos intensos, arranques de orgullo, fe en uno mismo, fe en la justicia de sus mareas, de sus inundaciones". Dinero. Quaerenda pecunia primun est/virtus pot nummos. O dicho en cristiano, "busca primero el dinero, la virtud vendrá después", esta frase del poeta romano Horacio parece creada expresamente como mantra para el protagonista de la novela a reseñar, pues su único sentido de vivir es el dinero, todo orbita hacia el dinero. Tanto es así que la novela se llama Dinero  y su autor Martin Amis.  Publicada en Londres en 1984, seguimos la historia narrada en primera persona en un monólogo hilarante del protagonista John Self, un publicista reconvertido en director de cine que tendrá que vérselas para llevar a cabo su primera película. Un sinfín de personajes estrafalarios con nombres igual de estrafalarios deambularan en la ...

Los tres estigmas de Palmer Eldritch de Philip K. Dick

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  "En realidad, se dio cuenta, no son los proxímanos, seres de otra galaxia, los que invaden la Tierra. No se trata de una invasión de legiones seudohumanas. No. Es Palmer Eldritch que está en todas partes, que sigue creciendo y expandiéndose como una mala hierba enloquecida. ¿Llegará a un punto en el que, de tanto crecer, estallará? Todas esas apariciones de Eldritch, en la Tierra, en la Luna, en Marte, Palmer que se infla y después estalla...pum, pum. Como dice Shakespeare, se trata de la sempiterna cuestión de traspasar la armadura con una aguja y adiós al rey " Los tres estigmas de Palmer Eldritch. Philip K. Dick es uno de mis escritores favoritos y uno de los mejores autores de ciencia ficción, por no decir el mejor. Archiconocido por ser el autor de la novela en la que se basa libremente la gran pelicula Blade Runner  de Ridley Scott protagonizado por Harrison Ford, basada como digo en ¿Sueñan los androides con ovejas electricas? , pero no solo ha sido esa la ú...