El misterioso caso de Styles, Agatha Christie
"Mi relato no resultó tan claro como yo deseaba. Lo repetí varias veces y, en distintas ocasiones, tuve que volver atrás para contar algún detalle que había omitido.Hércules Poirot se ha enfrentado ha casos muy intrincados. Un asesinato en el tren Orient Express, otro en un hotel de una isla paradisíaca, una funesta partida de cartas o en un placentero crucero por el Nilo. Pero siempre hay un primer caso, ese primer crimen donde podemos contemplar las extraordinarias cualidades para la deducción y la resolucion de enigmas. La gran dama del crimen se dio a conocer en 1921 con la publicación de, no solo su primera novela, si no tambien la primera en la que aparecería el personaje que la lanzaría a la fama, junto a la encantadora Miss Marple, y que tanta animadversión llegó a crear en su propia creadora. Pero esto es otra historia. Ahora veamos el nacimiento de mi detective privado favorito de esplendido bigote en su primera historia, con mucho gusto os presento: El misterioso caso de Styles de Agatha Christie.
El capitán Hastings vuelve a Inglaterra del frente tras ser herido en combate y pasa una temporada de convalecencia. Al obtener un mes de permiso se encontrará con John Cavendish un viejo amigo, el cual le ofrecerá pasar una temporada en su casa, la mansión Styles. Allí Hastings conocerá (y quedará prendado) de la esposa de su amigo, la encantadora y seria Mary, y los demás huespedes de la mansión: el taciturno y nervioso Lawrence hermano de John, la anciana enferma Emily, madrastra de ambos y ahora casada con su Alfred Inglethorp, quien no despierta demasiada simpatías en algunos huéspedes, sobre todo en Emily Howard, vieja amiga y confidente de Emily. Tambien conocerá a Cynthia Murdoch, una joven y simpatica enfermera protegida de Emily.
Hastings será testigo de las distintas tensiones que pululan entre los habitantes de Styles. El matrimonio entre Emily y Alfred despierta sospechas de que el antiguo secretario de la señora quiere eliminarla y aprovechar ser su heredero mientras mantienen una relacion adultera con una joven y bella campesina y dilapida su fortuna. Todo esta teoria es levantada por Emily, quien se marchará de la mansión tras avisar inútilmente a su vieja amiga del peligro que corre al lado de ese hombre. Emily pedirá a Hastings que cuide de la anciana dama y la proteja de la manada de tiburones que nadan a su alrededor avidos de su dinero. Tambien comprobará que el matrimonio entre su amigo John se tambalea por la intima relación entre su esposa y el misterioso doctor Bauerstein un experto en toxicología.
Una noche ocurrirá la tragedia. Emily morirá entre terribles convulsiones en su cama. Su doctor particular Wilkins, influenciado por el doctor Bauerstein que hay que hacer una autopsia. La cual determinará que no ha sido una muerte natural si no que ha sido envenenada con una dosis letal de estricnina, pero las puertas de su habitación estaban cerradas por dentro, ¿quién ha asesinado a la señora Inglethorp? Ahí es donde surge nuestro detective belga él cual esta hospedado en una casa cercana junto a otros refugiados belgas que fueron acogidos gracias a la caridad de la finada señora. Hastings propondrá los servicios de Poirot a John por conocerle de hace tiempo cuando era un experimentado policia en su Belgica natal. Hércules Poirot aceptará encantado a resolver el misterio por su vieja amistad con Hastings que se convertirá en su Watson particular. Tambien contara con la ayuda de otro personaje, viejo amigo suyo, que se volverá en un recurrente en sus investigaciones, el inspector Japp. Poirot deberá poner a toda maquina sus eficientes celulas grises para desentrañar el misterio, mientras se moverá entre las mentiras, recelos, falsas pistas y callejones sin salida, pero solo un hombre con las capacidades deductivas de Hércules Poirot descubrirá al asesino de Emily Inglethorp.
El misterioso caso de Styles fue una gran carta de presentación de mistress Christie y su famoso detective. En esta su primera novela ya presenta las claves que la convertirían en una maestra del genero aupándose como la Gran Dama del Crimen. Un lugar apartado, en esta ocasión una enorme mansión. Un pequeño grupo de personas que habitan bajos sus muros y entre ellos sobrevuela un aire rancio y malsano, donde el foco se sobrepone en la vetusta señora Inglethorp, la cual casada con un tipo que despierta recelos. Cuando la señora fenece envenenada todos los habitantes son virtualmente sospechos, todos tienen, aunque sea irracional o incluso minima, para asesinarla. Poirot comienza su investigación tirando de un hilo que al principio ira llevándolo por un camino en un principio sencillo, pero irá enmarañándose conforme más vaya investigando Poirot. Nuestro detective Belga resolverá con la persistencia que le caracteriza el caso y, uno de elementos favoritos, reunirá a los principales acusados e irá desgranando minuciosamente como ha logrado resolverlo.
Christie da la voz de narrador a Hastings. Nuestro buen capitán intenta poner a prueba sus capacidades detectivescas para resolver el caso, pero Poirot derrumbará cada una de las hipótesis y elucubraciones de su amigo, algunas veces con tacto para héroe sus sentimientos y otras bruscamente. La verdad es que el pobre no da ni una y si no es Poirot, él cual también lo desconcierta, estaría más perdido que un vegano en una barbacoa. Otra de las grandes cualidades que representan al capitán es su corazón enamoradizo, pues queda prendado de cualquier dama bonita que se cruce en su camino y despierta en él pasionales deseos de amor y matrimonio.
Hércules Poirot ya presenta toda su idiosincrasia en esta su primera novela. Una meticulosidad profunda que lo lleva a observar hasta el más mínimo detalle. Una observación aguda que le permite ver hasta el más pequeño filamento. Un oído muy fino para escuchar conversaciones comprometedoras. Una obsesión rozando la obsesión con el orden, dándole un síncope si encuentra algo fuera de su lugar o no pudiendo soportar que una señorita lleve mal puesto un broche haciéndole ponerlo bien. Una rabia tremenda y explosiva que le surge cuando un obstáculo le impide seguir con la investigación y que acaba en una silenciosa reflexión donde pone a funcionar su privilegiado cerebro en un ejercicio de concentración para fortalecerlo.
No hay más que decir que leer a mistress Christie es un lujazo, sus novelas se han convertido en algo encantador que da gusto volver de vez en cuando y si lo protagoniza mi querido Poirot es mil veces mejor. Deseando estoy en leer la siguiente. Au revoir mes amis!

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